

El territorio:
un lenguaje para la inclusión social
El desafío que se plantea para una sociedad inclusiva se refiere en lo esencial a saber dotar y crear las condiciones materiales objetivas que viabilicen la incorporación de la comunidad como agente y sujeto de las intervenciones que el Estado, a través de sus organismos, realiza en diversas materias: social, económica, delictual, urbana, entre otras. Esto exige articular los diferentes niveles de la administración a través de un lenguaje común que, con el uso de instrumentos consensuados, logre la comunicación y la transversalidad suficientes entre estado y ciudadanía, para hacer fluir el conocimiento entre las partes, y se logre, de este modo, hacer participar informadamente a estos actores, en las instancias democráticas de participación.
Este lenguaje común es, por excelencia, el territorio y sus diferentes espacios geográficos que coexisten y lo conforman, como continente de la diversidad y riqueza de facetas que el hombre despliega como ser social. Este criterio reviste una enorme importancia estratégica y conlleva una gran responsabilidad para la sociedad en su conjunto, puesto que es la Gestión Territorial Integrada (desde ahora GTI), sobre la base de sistemas abiertos y descentralizados -que representan las condiciones materiales objetivas-, el que posibilita una inclusión social duradera y permanente
En ese sentido, el territorio a escala comunal, y, por lo tanto, son los gobiernos locales, generadores de datos a escala grande, quienes mejor pueden hacerse cargo de la Participación Ciudadana a través de optimizar la GTI. La disponibilidad de datos digitales cartográficos a escala aproximada 1:1000, son cada vez más accesibles y económicos a través de tecnologías como las imágenes de satélite, y otros procedimientos de digitalización y actualización cartográfica que los municipios deben implementar. Además, una infraestructura de información territorial requiere de otras componentes como servidores, programas, recurso humano, entre otros.
Detengámonos en este punto, referido a las condiciones materiales objetivas de la GTI para la inclusión social, y realicemos las siguientes reflexiones: ¿es lógico y necesario hacer pulular soluciones insulares, es decir en cada municipio, para gestionar la información territorial? ¿Porqué derivar recursos fiscales para adquirir una infraestructura que sirva sólo a una municipalidad, si la misma, y sin más, podría entregar las herramientas de edición territorial para un conjunto de comunas?. Esto nos conduce metodológicamente a repensar nuestra ciudad a través de subsistemas que enfrenten asociativamente la componente económica asociada a este ideal de planificación de nuestro territorio con participación ciudadana y GTI. De otro modo, corremos el riesgo de tener infinitas soluciones aisladas, incomunicadas, cada una de ellas observando sólo su propio territorio y por tanto inoperantes para la GTI –recuérdese todas las variables territoriales son continuas en el espacio-.
En este escenario, los únicos beneficiados serían las empresas vendedoras de software y equipos computacionales.
Pero si somos capaces de concretar esta propuesta asociativa, sobre la cual ya se pueden mencionar hermosas y audaces iniciativas como es la conformación, luego de un año de trabajo silencioso de las unidades temáticas: desarrollo comunitario, urbanismo, juventud, etc, del paradigma de Ciudad Sur, con la asociación de diez municipios del sector sur de santiago (ver tabla: Comunas Ciudad Sur)- y si además soñamos con materializar Ciudad Poniente, Oriente, Norte y Centro-, estaríamos en un escenario propicio para crear las condiciones materiales objetivas que permitan la gestión integrada del territorio, es decir, la localización de todas sus dimensiones, con atributos disponibles y actualizados, para el análisis, la focalización de recursos, la toma de decisiones informada, la captura de recursos externos y, por cierto, lo que representa el motivo de este artículo, la inclusión social amplia y definitiva.
Nos seduce la idea de una participación ciudadana donde los actores sociales son educados en la lectura de su territorio y conocimiento del mismo. De este modo la Democracia Participativa cuenta con instrumentos tangibles de participación donde la subjetividad se reduce y los aspectos objetivos permiten consensuar con los diferentes actores las intervenciones a realizar.
Un ejemplo de organización
Talleres de Cartografía Participativa
La Municipalidad de Maipú cuenta desde el año 2004 con un Sistema de Información Geográfico corporativo, denominado Sistema de Información Territorial de Maipú-SITMA, con este recurso se está configurando lo que puede llamarse una comunidad informada a través de una cartografía participativa. Esta comunidad, en este esquema, lo conforma el municipio, con todas sus Direcciones, y los ciudadanos, ambos interactúan en base a un trabajo conciente usando las condiciones materiales objetivas de la GTI, que se mencionaron anteriormente, mientras los responsables directos capacitan transversalmente a los actores involucrados.
De este modo se están realizando los Talleres de Cartografía Participativa en las juntas de vecinos, con un doble propósito: por un lado, educar a los vecinos en la lectura de mapas,
Guillermo Tapia Díaz, Coordinador General del SITMA, explica a los vecinos la actividad a realizar en los talleres de Cartografía Participativa
se les ayuda a situarse e identificarse territorialmente con su comuna, unidad vecinal, villa
y predio o casa en donde viven. Se utiliza la información actualizada del SIG corporativo municipal, para comunicar a los vecinos, a través de este lenguaje común que es el territorio, todos los elementos que constituyen sus espacios públicos: lo existente y las carencias, como por ejemplo: luminarias en mal estado, hoyos en las calles, ocurrencia de delitos, señalética de tránsito, plazas, juegos, equipamiento, etc, todo volcado en grandes planos en papel (1:500 aprox.) y presentado digitalmente a través de proyecciones con data show. Todo dispuesto en forma rigurosa, para estar a la altura de nuestros vecinos y la participación ciudadana.
El segundo propósito del taller, es que en base al conocimiento territorial y de lectura de cartografía entregado, realicen los mismos vecinos una leyenda, con plumones de varios colores que se les deposita sobre la mesa, de modo que ellos mismos incorporen al mapa los objetos que de acuerdo a su experiencia son déficit o carencias dentro de su villa, y que son los requerimientos que busca recoger este taller- el conocimiento que tienen los pobladores
Reinaldo Segura, analista SIG, integrante de la Oficina de Información Territorial haciendo cartografía participativa usando todos los componentes tecnológicos.
sobre su territorio es irremplazable-. Así concluye a primera convocatoria a los pobladores.
El material de este modo recogido, es analizado por el Comité Técnico de Espacios Públicos, creado bajo la actual gestión Alcaldicia, y donde participan la totalidad de la Direcciones. Estas son invitadas a pronunciarse sobre los diferentes requerimientos de los vecinos, según sean sus competencias temáticas, de modo de dar solución a estos problemas. De este modo se logra que la participación
La Villa Valle de la Esperanza 1 fue el escenario del primer taller de Cartografía Participativa. Este taller consistió en enseñar a los vecinos del sector a leer mapas y reconocer los distintos objetos geográficos presentes en su sector. Por último, en amena conversación, fueron los propios vecinos quienes generaron un mapa temático en el cual identificaron las carencias que afectan a su barrio. De este modo la inclusión social a partir de condiciones materiales objetivas se hizo posible, capacitando a los vecinos para participar de manera informada
ciudadana se haga vinculante con la focalización de recursos municipales. Terminada esta ronda de consulta técnica a las Direcciones, se realiza el segundo taller de cartografía participativa, la “devuelta de mano“ que hemos denominado, y que contempla comunicar a los vecinos (alrededor de 50 vecinos que asisten), el compromiso municipal de solucionar, con acciones y fechas concretas, los déficit recogidos en el primer taller. Lo mismo que en éste, grandes planos y proyecciones digitales muestran las soluciones y las intervenciones a realizar.
En cuanto a los resultados, todas las acciones realizadas al interior de las villas son subidas al servidor de mapas del SITMA (www.maipu.cl/urbana), donde existen vistas en las cuales se puede ver de manera interactiva todas las intervenciones, junto con imágenes fotográficas que muestran la situación, antes y después de concretados los proyectos.
un lenguaje para la inclusión social
El desafío que se plantea para una sociedad inclusiva se refiere en lo esencial a saber dotar y crear las condiciones materiales objetivas que viabilicen la incorporación de la comunidad como agente y sujeto de las intervenciones que el Estado, a través de sus organismos, realiza en diversas materias: social, económica, delictual, urbana, entre otras. Esto exige articular los diferentes niveles de la administración a través de un lenguaje común que, con el uso de instrumentos consensuados, logre la comunicación y la transversalidad suficientes entre estado y ciudadanía, para hacer fluir el conocimiento entre las partes, y se logre, de este modo, hacer participar informadamente a estos actores, en las instancias democráticas de participación.
Este lenguaje común es, por excelencia, el territorio y sus diferentes espacios geográficos que coexisten y lo conforman, como continente de la diversidad y riqueza de facetas que el hombre despliega como ser social. Este criterio reviste una enorme importancia estratégica y conlleva una gran responsabilidad para la sociedad en su conjunto, puesto que es la Gestión Territorial Integrada (desde ahora GTI), sobre la base de sistemas abiertos y descentralizados -que representan las condiciones materiales objetivas-, el que posibilita una inclusión social duradera y permanente
En ese sentido, el territorio a escala comunal, y, por lo tanto, son los gobiernos locales, generadores de datos a escala grande, quienes mejor pueden hacerse cargo de la Participación Ciudadana a través de optimizar la GTI. La disponibilidad de datos digitales cartográficos a escala aproximada 1:1000, son cada vez más accesibles y económicos a través de tecnologías como las imágenes de satélite, y otros procedimientos de digitalización y actualización cartográfica que los municipios deben implementar. Además, una infraestructura de información territorial requiere de otras componentes como servidores, programas, recurso humano, entre otros.
Detengámonos en este punto, referido a las condiciones materiales objetivas de la GTI para la inclusión social, y realicemos las siguientes reflexiones: ¿es lógico y necesario hacer pulular soluciones insulares, es decir en cada municipio, para gestionar la información territorial? ¿Porqué derivar recursos fiscales para adquirir una infraestructura que sirva sólo a una municipalidad, si la misma, y sin más, podría entregar las herramientas de edición territorial para un conjunto de comunas?. Esto nos conduce metodológicamente a repensar nuestra ciudad a través de subsistemas que enfrenten asociativamente la componente económica asociada a este ideal de planificación de nuestro territorio con participación ciudadana y GTI. De otro modo, corremos el riesgo de tener infinitas soluciones aisladas, incomunicadas, cada una de ellas observando sólo su propio territorio y por tanto inoperantes para la GTI –recuérdese todas las variables territoriales son continuas en el espacio-.
En este escenario, los únicos beneficiados serían las empresas vendedoras de software y equipos computacionales.
Pero si somos capaces de concretar esta propuesta asociativa, sobre la cual ya se pueden mencionar hermosas y audaces iniciativas como es la conformación, luego de un año de trabajo silencioso de las unidades temáticas: desarrollo comunitario, urbanismo, juventud, etc, del paradigma de Ciudad Sur, con la asociación de diez municipios del sector sur de santiago (ver tabla: Comunas Ciudad Sur)- y si además soñamos con materializar Ciudad Poniente, Oriente, Norte y Centro-, estaríamos en un escenario propicio para crear las condiciones materiales objetivas que permitan la gestión integrada del territorio, es decir, la localización de todas sus dimensiones, con atributos disponibles y actualizados, para el análisis, la focalización de recursos, la toma de decisiones informada, la captura de recursos externos y, por cierto, lo que representa el motivo de este artículo, la inclusión social amplia y definitiva.
Nos seduce la idea de una participación ciudadana donde los actores sociales son educados en la lectura de su territorio y conocimiento del mismo. De este modo la Democracia Participativa cuenta con instrumentos tangibles de participación donde la subjetividad se reduce y los aspectos objetivos permiten consensuar con los diferentes actores las intervenciones a realizar.
Un ejemplo de organización
Talleres de Cartografía Participativa
La Municipalidad de Maipú cuenta desde el año 2004 con un Sistema de Información Geográfico corporativo, denominado Sistema de Información Territorial de Maipú-SITMA, con este recurso se está configurando lo que puede llamarse una comunidad informada a través de una cartografía participativa. Esta comunidad, en este esquema, lo conforma el municipio, con todas sus Direcciones, y los ciudadanos, ambos interactúan en base a un trabajo conciente usando las condiciones materiales objetivas de la GTI, que se mencionaron anteriormente, mientras los responsables directos capacitan transversalmente a los actores involucrados.
De este modo se están realizando los Talleres de Cartografía Participativa en las juntas de vecinos, con un doble propósito: por un lado, educar a los vecinos en la lectura de mapas,
Guillermo Tapia Díaz, Coordinador General del SITMA, explica a los vecinos la actividad a realizar en los talleres de Cartografía Participativa
se les ayuda a situarse e identificarse territorialmente con su comuna, unidad vecinal, villa
y predio o casa en donde viven. Se utiliza la información actualizada del SIG corporativo municipal, para comunicar a los vecinos, a través de este lenguaje común que es el territorio, todos los elementos que constituyen sus espacios públicos: lo existente y las carencias, como por ejemplo: luminarias en mal estado, hoyos en las calles, ocurrencia de delitos, señalética de tránsito, plazas, juegos, equipamiento, etc, todo volcado en grandes planos en papel (1:500 aprox.) y presentado digitalmente a través de proyecciones con data show. Todo dispuesto en forma rigurosa, para estar a la altura de nuestros vecinos y la participación ciudadana.
El segundo propósito del taller, es que en base al conocimiento territorial y de lectura de cartografía entregado, realicen los mismos vecinos una leyenda, con plumones de varios colores que se les deposita sobre la mesa, de modo que ellos mismos incorporen al mapa los objetos que de acuerdo a su experiencia son déficit o carencias dentro de su villa, y que son los requerimientos que busca recoger este taller- el conocimiento que tienen los pobladores
Reinaldo Segura, analista SIG, integrante de la Oficina de Información Territorial haciendo cartografía participativa usando todos los componentes tecnológicos.
sobre su territorio es irremplazable-. Así concluye a primera convocatoria a los pobladores.
El material de este modo recogido, es analizado por el Comité Técnico de Espacios Públicos, creado bajo la actual gestión Alcaldicia, y donde participan la totalidad de la Direcciones. Estas son invitadas a pronunciarse sobre los diferentes requerimientos de los vecinos, según sean sus competencias temáticas, de modo de dar solución a estos problemas. De este modo se logra que la participación
La Villa Valle de la Esperanza 1 fue el escenario del primer taller de Cartografía Participativa. Este taller consistió en enseñar a los vecinos del sector a leer mapas y reconocer los distintos objetos geográficos presentes en su sector. Por último, en amena conversación, fueron los propios vecinos quienes generaron un mapa temático en el cual identificaron las carencias que afectan a su barrio. De este modo la inclusión social a partir de condiciones materiales objetivas se hizo posible, capacitando a los vecinos para participar de manera informada
ciudadana se haga vinculante con la focalización de recursos municipales. Terminada esta ronda de consulta técnica a las Direcciones, se realiza el segundo taller de cartografía participativa, la “devuelta de mano“ que hemos denominado, y que contempla comunicar a los vecinos (alrededor de 50 vecinos que asisten), el compromiso municipal de solucionar, con acciones y fechas concretas, los déficit recogidos en el primer taller. Lo mismo que en éste, grandes planos y proyecciones digitales muestran las soluciones y las intervenciones a realizar.
En cuanto a los resultados, todas las acciones realizadas al interior de las villas son subidas al servidor de mapas del SITMA (www.maipu.cl/urbana), donde existen vistas en las cuales se puede ver de manera interactiva todas las intervenciones, junto con imágenes fotográficas que muestran la situación, antes y después de concretados los proyectos.
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